Vamos a ver si la soda, es un alimento que les gusta o no a nuestros dientes.
Ponemos un huevo, dentro de un vaso de soda, y lo dejamos allí toda la noche.
Al día siguiente, lo sacamos. ¿Qué ha pasado?
¡¡¡¡EL HUEVO SE HA PUESTO AMARILLO!!!!
Eso les pasa a nuestros dientes también cuando tomamos soda, se manchan.
Menos mal, que con un cepillo de dientes, el huevo vuelve a quedarse blanco blanco.



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